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Jorge Fanis27 abr. 202611 respuestas

Seguridad pública

Estimados, voy a plantear algo relacionado con la seguridad pública que tanto golpea nuestro país. La propuesta es atacar las causas reales del delito. Ahí está la verdadera política social más efectiva: evitar que el delito ocurra, en lugar de reaccionar cuando ya ocurrió. Voy al punto. No se trata de llenar las calles de policías. Eso es imposible. No existe un sistema que pueda poner un policía por habitante. La policía cumple dos roles: prevención (solo podrían hacerlo si son omnipresentes) y reacción, (asistir al lugar después que el delito ya se cometió) Entonces el problema no se resuelve solo en la calle, sino en la raíz del sistema que sostiene el delito. Hoy existe un mercado silencioso que sostiene el robo: el de las cosas robadas. Sin ese mercado, gran parte del delito pierde sentido económico. El foco no debería estar únicamente en encarcelar más gente, sino en desarticular la cadena completa del delito. Eso incluye a quien roba, pero también ¡y esto es clave! a quien compra sin preguntar el origen de lo que está adquiriendo. La idea no es llenar las cárceles ni meter preso a medio mundo. La idea es desestimular el robo desde su incentivo principal: la demanda. Vayan a la cabeza del sistema: los compradores de lo robado. ¿Cómo? Con una estrategia inteligente y disuasiva: Endurecer las penas por el delito de robo. Pero al mismo tiempo, generar un sistema de colaboración real del delincuente ya detenido. Si una persona recibe, por ejemplo, 3 años de condena por robo, se le podría reducir hasta un 80% de la pena si aporta información verificable y comprobable sobre quién financió, incentivó o adquirió lo robado. Es decir: romper la cadena económica del delito desde adentro. La lógica es simple: la pena que se reduce al que roba, se traslada a quien compra lo robado y financia indirectamente la actividad delictiva. De esa forma, el riesgo deja de estar solo del lado del ladrón. Se comparte en toda la cadena. Cuando eso ocurre, cambia el comportamiento social. Nadie va a querer comprar algo de origen dudoso si sabe que puede ser identificado y quedar expuesto penalmente por el testimonio del propio delincuente. El comprador ya no estaría protegido por el anonimato ni por la desconexión con el delito. Y ESO LO CAMBIA TODO! Sin compradores, el robo pierde su razón de ser. Nadie pondría su libertad en manos de un delincuente. Esa es la verdadera forma de combatir el delito: no solo persiguiendo al ejecutor, sino desarticulando el sistema que lo hace rentable. Además, este enfoque tiene un efecto colateral muy importante: reduce la reincidencia, baja la sobrepoblación carcelaria y permite un sistema más eficiente, donde la justicia no solo castiga, sino que también previene. Hoy el problema es que el riesgo está mal distribuido: el que roba asume todo, pero el que compra muchas veces no asume nada. Y mientras eso siga así, el sistema va a seguir alimentándose a sí mismo. El enfoque tiene que cambiar: no solo castigar al que ejecuta el robo, sino también desincentivar y exponer a quien lo sostiene económicamente. Ahí es donde realmente se puede empezar a cortar la cadena del delito. Si no es un círculo vicioso Agarran a un delincuente pero vendrá otro a satisfacer la demanda de ese mercado. Saludos!
Jorge Fanis27 abr. 2026

Agrego: Hay que romper con la idea de que más policías es igual a más seguridad. La policía actúa principalmente por reacción y solo puede prevenir en situaciones muy concretas, como cuando el delincuente es sorprendido in fraganti. Un ladrón puede estar frente a un policía, pero mientras no cometa un delito, no hay nada sobre lo que actuar. Ese límite existe y es correcto, pero demuestra que el problema no se resuelve solo con presencia policial. Todo se trata de incentivos. Tiene que haber una reducción considerable de pena para el delincuente que pase a ser colaborador, aportando información comprobable. Eso haría mucho más eficiente el trabajo policial, porque permitiría avanzar dentro de la cadena delictiva. El objetivo es claro: no quedarse en el eslabón más débil, sino llegar al mayorista y a quienes sostienen el negocio. Para eso, hay que generar desconfianza dentro del propio sistema delictivo. Si cualquiera puede reducir su pena colaborando, nadie confía en nadie. Y sin confianza, ese mercado se debilita. También hay que crear mecanismos que garanticen el anonimato total para quienes denuncian delitos en su barrio, junto con protección real y algún tipo de estímulo si esa denuncia permite comprobar o desarticular una actividad ilícita. Hay que inducir a la población a colaborar con la justicia. Si todos queremos un país más seguro, eso tiene que ser parte de la solución. El que no viola la ley, no tiene de qué preocuparse. Se puede decir que existe un mercado de bienes usados que es legal, y es cierto. También puede haber casos donde alguien compre sin saber el origen ilícito del producto. Pero eso se puede ordenar. Se pueden implementar mecanismos como comprobantes de buena fe o sistemas de transacción que dejen registro, por ejemplo a través de medios bancarios. Un delincuente no va a dar sus datos reales, ni emitir un comprobante, ni aceptar pagos que lo identifiquen. Eso empieza a separar el mercado legal del ilegal. En el caso del narcomenudeo, la lógica debería ser la misma: penas más severas para quien no colabora y reducción de pena para quien aporte información comprobable que permita llegar a niveles superiores. Eso pone a todo el sistema en tensión permanente, porque nadie puede confiar plenamente en el otro. En definitiva, todo se trata de incentivos. Hay que atacar el problema por ahí.

Dora vidal27 abr. 2026

No esta del todo mal, pero reduccion de pena del 80% es muy exagerado. Las penas ademas, deben conllevar una oena pecuniaria muy importante, porque esa es la parte que mas duele y desestimula.

Dora vidal27 abr. 2026

No esta del todo mal, pero reduccion de pena del 80% es muy exagerado. Las penas ademas, deben conllevar una oena pecuniaria muy importante, porque esa es la parte que mas duele y desestimula.

Federico28 abr. 2026

Las penas deben ser extremadamente duras. Que el Delincuente sepa que si comete una rapiña por ejemplo, se come 10 años sin poder salir Antes.Al salir ,vuelve a delinquir Se come el doble de años. O te adaptas a la sociedad o te desadaptamos.

Federico28 abr. 2026

Las penas deben ser extremadamente duras. Que el Delincuente sepa que si comete una rapiña por ejemplo, se come 10 años sin poder salir Antes.Al salir ,vuelve a delinquir Se come el doble de años. O te adaptas a la sociedad o te desadaptamos.

Andrés28 abr. 2026

Comparto con Federico. Yo creo más en la represión que en la rehabilitación por más crudo y duro que suene. Por supuesto que como concepto, siempre comparto que prevenir será mejor que curar, pero siento que las ideas de prevención o son abstractas o no me convencen del todo. Y también reprimir ejemplarizantemente, es a veces prevenir también para otra persona por disuasión. Sdos

Antonio29 abr. 2026

Si se creará una ley " persona armada en vía pública sin su correspondiente documentación y permisos 10 años de prisión efectiva" Bajarían las rápiñas seguro, también así los asesinatos que vemos a diario.

Agustin05 may. 2026

Una reducción del 80% en este caso entiendo que estimularía al delincuente de primera línea a delatar a su comprador (primer eslabón de la cadena), que es el que debe de caer para que está idea prospere, también a mi parecer, se debe ser muy eficiente en la captura y procesamiento del mismo (comprador de lo robado), sin opción a reducción de pena ni nada que se le parezca. Agrego: debería de reincorporarse el control aleatorio a cualquier habitante de este país, no de forma abusiva, si no, de forma cordial. Desconozco si existe algún documento formal que se deba portar al momento de la liberación, luego de haber cumplido la pena, de lo contrario, debería ya que facilitaría en el "control aleatorio ciudadano".

washington bourdette 1341953/105 may. 2026

rapiña agravada no salis hasta que te recibas de doctor y asi padelante crimen va se cirujano ha ingeñero ( sin suplicio)

Jorge Fanis08 may. 2026

La reducción de pena se plantea como un beneficio condicionado a la colaboración efectiva, con el objetivo de quebrar la cadena del delito. Para inducir a un delincuente a colaborar, es necesario generar mecanismos de negociación. Lo fundamental es llegar a los principales responsables que son quienes financian el delito y sostienen la demanda de los bienes robados, es decir, los compradores o receptores. Ellos son tan responsables (o incluso más) que el autor material del robo, ya que sin compradores el delito pierde gran parte de su razón económica de existir. Si el sistema coloca la libertad del receptor o comprador de objetos robados en manos de quien ejecutó el delito, difícilmente alguien esté dispuesto a participar de ese circuito ilegal. Este tipo de acuerdos y mecanismos de colaboración ya se aplican en distintos países como herramienta para desarticular organizaciones y cadenas delictivas. Porque de otro modo, llenaremos las cárceles de presos con condenas eternas, pero aparecerá otro que cubra la demanda de los compradores.

Jorge Fanis08 may. 2026

La reducción de pena se plantea como un beneficio condicionado a la colaboración efectiva, con el objetivo de quebrar la cadena del delito. Para inducir a un delincuente a colaborar, es necesario generar mecanismos de negociación. Lo fundamental es llegar a los principales responsables que son quienes financian el delito y sostienen la demanda de los bienes robados, es decir, los compradores o receptores. Ellos son tan responsables (o incluso más) que el autor material del robo, ya que sin compradores el delito pierde gran parte de su razón económica de existir. Si el sistema coloca la libertad del receptor o comprador de objetos robados en manos de quien ejecutó el delito, difícilmente alguien esté dispuesto a participar de ese circuito ilegal. Este tipo de acuerdos y mecanismos de colaboración ya se aplican en distintos países como herramienta para desarticular organizaciones y cadenas delictivas. Porque de otro modo, llenaremos las cárceles de presos con condenas eternas, pero aparecerá otro que cubra la demanda de los compradores.