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Frank Zorzin10 may. 20262 respuestas

Eliminación del subsidio por voto

En la actualidad, cada partido recibe dinero del contribuyente por voto emitido en las elecciones nacionales. Eso está regulado por ley ordinaria (principalmente la Ley Nº 18.485 de 2009, modificada por la Ley Nº 20.292 de 2024), no por la Constitución. Por lo tanto, una nueva ley aprobada por mayoría simple en el Parlamento puede modificarlo, reducirlo o eliminarlo. (Si es por mi: eliminarlo porque muerto el perro...) Cómo funciona actualmente (2024-2025): Para las elecciones nacionales (primera vuelta): 87 Unidades Indexadas (UI) por cada voto válido emitido a favor de las candidaturas a la Presidencia. En el balotaje: 10 UI por voto. Distribución típica: 20% a la fórmula presidencial, 40% a la lista de Senadores y 40% a la lista de Representantes. Hay también un financiamiento público permanente anual para partidos con representación parlamentaria (4 UI por voto de la última elección nacional). En las elecciones de 2024, el monto rondó los $533 por voto (dependiendo del valor de la UI), lo que generó pagos millonarios a los principales partidos. A modo de ejemplo: Montos que recibió cada partido en 2024 primera vuelta octubre 27 (según escrutinio definitivo): Frente Amplio (1.071.826 votos): $571.283.258 (unos US$ 13,73 millones). Partido Nacional (655.426 votos): $349.342.058 (unos US$ 8,40 millones). Partido Colorado (392.592 votos): $209.251.536 (unos US$ 5,03 millones). Identidad Soberana (65.796 votos): $35.069.268 (unos US$ 843.000). Cabildo Abierto (60.549 votos): $32.272.617 (unos US$ 776.000). Partido Independiente (41.618 votos): $22.182.394 (unos US$ 533.000). Total aproximado pagado por el Estado: alrededor de US$ 30 millones, y luego se le agregaron entre US$ 8 y US$10 millones en las departamentales de 2025. Total: USD 40 millones !!!! = 40 liceos de tiempo completo, o 1600 viviendas de US$25.000 cada una. Debemos eliminar el subsidio por voto en las elecciones nacionales de Uruguay porque es perverso. La parafernalia en propaganda televisiva, radial y estática que padecemos meses antes de cada elección, es pagada con ese subsidio. ¿Lo padecemos y pagamos nosotros? Habrá quien diga que eliminarlo completamente podría aumentar la dependencia de aportes privados, y que eventualmente es desventajoso para partidos emergentes. Si, puede ser, pero si el Canal 5 SODRE (estatal) le da minutos equitativos a cada partido, de la misma forma que lo hace CX 6, sería parejo para todos. Creo que al terminarse esos subsidios millonarios en dólares, los partidos, por más grandes que sean, van a tener que ser bastante más austeros. Y si a eso se le agregan limitaciones y penas severas sobre "donaciones" a cada partido, eso puede mantenerse bajo control. Históricamente, Uruguay tiene subsidio estatal desde 1928 (uno de los primeros países del mundo en implementarlo) para promover independencia de los partidos respecto a financiadores privados y reducir riesgos de corrupción. El sistema ya está corrupto. Eso, 100 años más tarde ya no aplica. Basta con nuestra iniciativa popular, o que el PL la derogue. Consideraciones importantes: Cualquier cambio debe coordinarse con la Corte Electoral, que administra los pagos vía Banco de la República. Hay financiamiento permanente anual separado que también podría ajustarse en la misma ley. Esta reforma es políticamente viable si hay voluntad mayoritaria (o consenso en el Soberano), pero suele generar resistencia de los partidos que más se benefician. Sé que en los últimos años hubo algún debate sobre transparencia y control, pero no se formaron mayorías claras para eliminarlo del todo.
ro12 may. 2026

Pasar de un modelo de "subsidio al voto" a un modelo de "exposición de ideas en medios públicos" nivelaría la cancha de verdad. La democracia uruguaya es fuerte por sus instituciones, no por la cantidad de minutos de televisión que un partido pueda comprar. Es hora de que los partidos se financien con la militancia y el convencimiento, no con el presupuesto nacional.

Andrés13 may. 2026

Absolutamente de acuerdo, es una inmoralidad.